Tras una semana insoportable, el Gobierno regional opta por ‘pescarlas’ a mano de las zonas de baño, algo que ya venían haciendo los propios bañistas días atrás
Así, retirando a la medusa cotylorhiza tuberculata (conocida como huevo frito) es como han pasado sus días de playa varios de los veraneantes acostumbrados a bañarse en el Mar Menor. “Es de las que no pican”, explican, y es por ello que se atreven a caminar alrededor de la orilla capturándolas en sus redes para retirarlas a la arena. Pero de vez en cuando aparece, entre las capturas, un ejemplar de la medusa pulmón (Rhizostoma pulmo), “y esa sí es de las que produce dolor”. Estamos en la playa de Veneciola. Es viernes 29 de julio y desde hace ya más de una semana que este periódico recibe quejas por la invasión de medusas, quejas que procedían de prácticamente toda La Manga: Playa Paraíso, Playa de Los Alemanes, zona de El Cavanna, zona de El Zoco y un largo etcétera. “Ayer fue insoportable”, explica un bañista red en mano, mientras al fondo ya faena uno de los 12 barcos contratados por la Consejería de Agricultura y Agua que ese mismo día comenzaron a realizar la misma tarea: recoger ejemplares de la zona de baño y quitarlos del agua.
Millones de millones
Algunos vecinos se han animado a hacer un conteo rápido y han calculado cifras astronómicas. En la invasión de 2006, la ONG Océana calculó que el Mar Menor albergaba una plaga de 60 millones de medusas, una cifra que hoy, a pie de orilla, los vecinos aseguran que es fácilmente superable. Sin lugar a dudas estamos ante un ciclo reproductivo que los investigadores ya han documentado con miras a estudiar más a una especie de la que “no disponemos de mucha información”, nos aseguran desde el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona. Un ciclo reproductivo que ha generado un volumen tal que las redes de todos los años no han podido contener, entre otras, cosas porque “se robaron una gran cantidad de metros”, reconocen desde la Consejería.
Robo de red
Tragsa es el nombre de la empresa encargada de la instalación y posterior supervisón de la enorme red destinada a mantener todos los años a la medusa fuera de la zonas de baño. Esta empresa ha confirmado a través de la Consejería que una gran cantidad de metros de la red ha sido robada recientemente, y otra cantidad de metros ha sufrido roturas y desperfectos. Dos hechos que, sumado a la que es una evidente plaga de medusas de la que no se sabe un porqué exacto de su proliferación (la sobrepesca y los altos niveles de contaminación procedentes de la agricultura son sólo factores de sospecha) le han aguado las vacaciones a miles de turistas.
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