Lo difícil vendrá ahora pues se ha perdido mucha comida. De todas formas, hay una microfauna que sí habría sido presa del fuego
Ríos de tinta (y de lenguaje binario) se ha publicado sobre el incendio forestal en la Sierra de Atamaría y Parque Regional de Calblanque. Y casi ni una de esas frases ha apuntado al destino que habría corrido la fauna local. Solo se ha escrito de ‘Wildfire’, un pony de unos cuatro o cinco años que días después del fuego fue encontrada deambulando cerca de la carretera que une Los Belones con La Manga Club. Al parecer, el olor a devastación le activó el instinto de huída. El pony ha sido acogido por los propietarios del Rancho La Fuente.
Pero, ¿y qué hay de los animales que estaban allí, en el corazón del fuego?. Pedro García, de Anse, asegura que es imposible calcular la cantidad de ejemplares que hayan podido haber sido presas del fuego. Por un lado es optimista en asegurar que animales como el conejo, o el zorro, suelen ser más rápidos que las llamas y consiguen escapar a sitios más seguros. Por eso no es raro apreciar una mayor cantidad de ejemplares de estos animales en las zonas que no han sido afectadas por el fuego. Los reptiles también podrían haber corrido la misma suerte. Las aves también habrían volado hacia espacios seguros antes de haber sido alcanzadas por las llamas. Cabe destacar que muchas de las aves que pueblan el parque son de actividad nocturna, tiempo en el que se inició el incendio. Este hecho podría incluso haber favorecido al escape eficaz.
Todo apunta, entonces, a que solo se puede hablar de una pérdida importante en la microfauna: insectos y animales pequeños. Calblanque acoge una variada gama de ejemplares, y son considerados piezas claves en el ecosistema de la zona. Es allí donde empezarán a calcularse las verdaderas pérdidas en la fauna de Calblanque. Pero también hay otro problema. Y esta vez sí que afectará a casi todos los animales: se ha perdido mucha comida. Los herbívoros comenzarán a tenerlo difícil para alimentarse y comenzarán fuertes competencias entre ellos. Cabe resaltar, asimismo, que la pérdida en la flora es enorme. El principal afectado ha sido el pino carrasco. Miles de ejemplares de esta bella y necesaria especie han sido afectadas. Mucha sabina mora y palmitos también han sido muy dañados. Lo bueno es que se sabe que resurgirán de las cenizas.
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